El Gobierno de Castilla-La Mancha ha expresado su preocupación por el nuevo modelo de financiación autonómica propuesto por el Gobierno central, argumentando que dejará a la región en una situación de infrafinanciación, por debajo de la media nacional.
Según fuentes de la Consejería de Hacienda, Administraciones Públicas y Transformación Digital, dirigida por Juan Alfonso Ruiz Molina, este nuevo modelo mantendrá a Castilla-La Mancha en una posición desfavorable, similar a la actual.
El Gobierno regional señala que el problema no radica en que todas las regiones se beneficien de un aumento en la financiación, sino en la equidad en la distribución de los recursos. Se critica que el modelo actual impide que todas las regiones accedan de forma equitativa a los servicios públicos.
Se destaca que la metodología del nuevo modelo favorece a las comunidades autónomas con mayor capacidad tributaria, permitiéndoles disponer de más recursos y ofrecer servicios públicos de mejor calidad. En contraste, Castilla-La Mancha aboga por un sistema que distribuya los recursos en función de las necesidades de cada región, considerando el coste real de prestar servicios públicos en condiciones de igualdad.
En este sentido, se desconoce la financiación ajustada por habitante en cada región, lo que genera incertidumbre en cuanto a la equidad en la distribución de recursos.
En conclusión, desde Castilla-La Mancha se percibe la propuesta de financiación como un modelo más orientado al reparto de la riqueza nacional que a garantizar el adecuado financiamiento de los servicios públicos fundamentales en las comunidades autónomas.
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