Más de 200 personas han participado en un simulacro de inundaciones en Cuenca, poniendo a prueba todos los recursos de seguridad y sanitarios de la provincia. Desde la Policía hasta los bomberos forestales, pasando por el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, voluntarios de Protección Civil, personal de Cruz Roja y trabajadores del 112, entre otros.
La recreación tuvo lugar en un escenario de Semana Santa después de una noche de lluvias intensas, y se extendió durante cuatro horas con varios episodios dramáticos. Entre ellos, se simuló un derrumbe de un edificio, una avalancha humana durante una procesión, el desalojo de un centro de mayores para trasladarlos a un hospital de campaña, el rescate de jóvenes atrapados por una riada y la recuperación de cuerpos de motoristas que cayeron al río Júcar.
El simulacro, que contó con la participación de estudiantes de Emergencias Sanitarias y Protección Civil, sirvió para poner a prueba el Plan Especial de Riesgo de Inundaciones de Castilla-La Mancha y detectar posibles mejoras. El consejero de Hacienda, Administraciones Públicas y Transformación Digital, Juan Alfonso Ruiz Molina, destacó la importancia de estar preparados para situaciones de emergencia y garantizar la seguridad de las personas.
Se ha señalado que, debido al impacto del cambio climático, la activación de planes de Fenómenos Meteorológicos Adversos e Inundaciones es cada vez más frecuente. El alcalde de Cuenca, Darío Dolz, agradeció la oportunidad de entrenar a los equipos de intervención y destacó la coordinación entre todos los participantes. Por su parte, el presidente de la Junta de Cofradías de Cuenca resaltó la importancia de cuidar los detalles para enriquecer la Semana Santa.
El simulacro se llevó a cabo en la plaza del Salvador, un lugar simbólico donde comienza la procesión del Viernes Santo en Cuenca. Todas las lecciones aprendidas durante esta recreación servirán para mejorar la seguridad en futuros eventos de este tipo.
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