Un grupo de sindicalistas y trabajadores de la empresa Marktel se ha concentrado en el centro de Albacete para protestar por un ERE que supondrá el despido de 55 empleados y el cierre de la sede en la ciudad. Según los sindicatos, la multinacional alega motivos organizativos y productivos para tomar esta decisión, pero los trabajadores creen que es una represalia por sus reclamos sindicales.
Diego Martínez-Acacio, secretario regional de UGT de Oficinas y Despachos, ha expresado su preocupación por el impacto que esta medida tendrá en la sociedad albaceteña, dejando a 55 personas sin empleo y afectando a sus familias. Los sindicalistas han denunciado que la empresa ha actuado de mala fe y están solicitando a las autoridades laborales que declaren los despidos como improcedentes.
Carmen Olivas, coordinadora de la Federación de Servicios de CCOO, ha calificado el cierre como una venganza por las demandas presentadas por los trabajadores, quienes han estado luchando por el reconocimiento de su rango profesional como gestores telefónicos. La empresa, por su parte, ha argumentado que se trata de una decisión necesaria por motivos organizativos.
Los sindicatos exigen que se transfiera carga de trabajo de otras sedes para mantener operativo el centro de Albacete, o en su defecto, que se indemnice a los trabajadores despedidos de acuerdo con su rango profesional. Esta situación ha generado malestar entre los empleados, especialmente entre aquellos que han denunciado las prácticas laborales de la empresa y ahora se enfrentan a la pérdida de sus empleos.
En medio de esta controversia, los trabajadores afectados siguen luchando por sus derechos y por mantener sus puestos de trabajo, a pesar de las dificultades a las que se enfrentan. La incertidumbre sobre el futuro laboral de estas personas y el impacto en la comunidad de Albacete ha generado preocupación entre los habitantes de la ciudad.
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