La Viceconsejería de Cultura y Deportes ha iniciado el expediente para declarar Bien de Interés Cultural (BIC), con la categoría de Monumento, la Iglesia, el Convento y el Colegio de Nuestra Señora del Rosario, de Almagro (Ciudad Real).
Según la resolución de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes publicada este martes en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM), las Órdenes Militares llevaron a cabo, a comienzos del siglo XVI, una importante labor de reforma en sus edificios.
En este contexto, la Orden de Calatrava realizó, bajo el mecenazgo de dos destacados personajes de la Orden, dos obras trascendentales en la Villa de Almagro. El comendador mayor Frei Gutierre de Padilla fundó en el año 1505 el hospital de la Misericordia, y más tarde (1523) el monasterio de la Asunción de monjas calatravas; en 1536, el clavero Frei Fernando Fernández de Córdoba estableció en la misma localidad el convento de Nuestra Señora del Rosario de monjes dominicos (obra de Francisco de Luna).
La fundación del convento y colegio de Nuestra Señora del Rosario se destaca como una de las obras más relevantes en la arquitectura renacentista de Almagro, no solo por su importancia histórica y artística, sino también por la influencia cultural que tuvo en La Mancha, especialmente en los campos de Calatrava y Montiel. Junto con el Monasterio de Nuestra Señora de la Asunción de monjas Calatravas, se convirtió en uno de los conjuntos arquitectónicos más interesantes de Almagro y de la provincia de Ciudad Real.
El monasterio fue construido a lo largo del siglo XVI, reflejando la fusión estilística que caracterizó la arquitectura española en la primera mitad de siglo. En él se combinaron las técnicas constructivas mudéjares con las formas góticas tardías y los principios del nuevo lenguaje renacentista, especialmente expresado en su decoración plateresca; conceptos que en aquel momento impregnaban gran parte de la actividad arquitectónica española.
En la actualidad, el edificio ha llegado bastante desfigurado y fragmentado en sus partes fundamentales, debido a las medidas de desamortización del siglo XIX. Como resultado de estas disposiciones, fue enajenado y vendido en subasta pública, lo que provocó un cambio en su uso y las consecuentes consecuencias.
La adaptación de estos espacios para usos no previstos (como molino de aceite y fábrica de muebles) contribuyó significativamente a la aceleración del deterioro de la iglesia y la desaparición de la mayoría de las dependencias conventuales y universitarias, hasta que pasó a ser propiedad municipal en la última década del siglo XX. Como señaló Galiano y Ortega en el siglo XIX, la negligencia, el expolio y el paso del tiempo acabaron con uno de los edificios más emblemáticos de Almagro. En su interior se encontraba una pequeña capilla donde los religiosos llevaban a cabo sus prácticas espirituales.
De todas estas dependencias, solo se conserva la iglesia, que sigue siendo un punto de referencia en la trama urbana, defendiendo los valores que tuvo en el pasado y que ahora intenta recuperar, como parte del conjunto de edificios donde se celebra el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, recordando su importancia como uno de los edificios más representativos de la localidad.
En este sentido, tanto por su historia, su arquitectura conservada, los restos arqueológicos que alberga y su uso actual como espacio teatral, el conjunto conventual de Nuestra Señora del Rosario de Almagro es a la vez un bien histórico y artístico, y un sitio arqueológico debido a su historia y evolución actual. Integra valores y bienes culturales históricos y contemporáneos que contribuyen a fomentar un sentido de identidad y continuidad en el municipio y su entorno, tanto para los habitantes actuales como para los naturales, creando un vínculo entre el pasado y el futuro a través del presente.
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