Una ciudad sobre ruedas ha surgido en un pequeño embalse de Albacete en los últimos días. Miles de furgonetas camperizadas, coches y camiones de toda Europa se han congregado en la ribera del Cenajo para dar inicio a la ‘Big Fucking Party’, una de las raves más famosas del continente. Este año, la fiesta se ha trasladado nuevamente a suelo castellano manchego, después de haberse celebrado durante seis días en los alrededores del aeropuerto de Ciudad Real el año anterior.
Clélia Rei, una joven francesa de 20 años, ha conducido durante cuatro días desde la campiña bretona para unirse una vez más a la celebración y disfrutar de la música techno que resuena en la Sierra del Segura. A pesar de los obstáculos en el camino, como el intento de bloqueo por parte de la Guardia Civil, los participantes están determinados a disfrutar y bailar en esta gran fiesta de Año Nuevo.
La llegada masiva de vehículos a la zona sorprendió a los residentes locales y movilizó a las autoridades, pero con el pasar de los días, la tranquilidad ha vuelto a la zona. Más de una decena de escenarios de música electrónica, carpas de circo y focos han sido instalados, creando un ambiente festivo y diverso.
Los participantes, llegados de distintos países europeos, han creado una verdadera ciudad rodante, con tiendas de segunda mano, puestos de comida, talleres y fruterías. La organización insta a mantener la limpieza y el orden, y la colaboración de todos ha sido fundamental para el desarrollo de la fiesta.
A pesar de los controles policiales y los obstáculos en el camino, la fiesta continúa atrayendo a más participantes, con eventos secundarios como exhibiciones circenses y concursos de rap. El alcalde de Férez destaca la buena conducta de los asistentes y la satisfacción de los residentes locales ante esta inesperada celebración.
En medio de la música electrónica y las luces que iluminan el cielo castellanomanchego, la ‘Big Fucking Party’ promete seguir animando a miles de jóvenes durante los próximos días. La fiesta, que comenzó como una aventura improvisada, se ha convertido en un evento emblemático que representa un estilo de vida libre y festivo para sus participantes.
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