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El Albacete Balompié ha experimentado un notable cambio desde la llegada de Joseba Etxeberria al banquillo. El equipo, que comenzó la temporada en la última posición con solo un punto en ocho jornadas, logró su primera victoria en el Carlos Belmonte al imponerse 2-0 al Eldense, poniendo fin a una racha de diez partidos sin ganar. Posteriormente, el conjunto albaceteño se llevó los tres puntos ante el Sabadell con un 2-1, lo que le permite mirar al futuro con más optimismo.
Un cambio de rumbo
La victoria ante el Eldense fue descrita por Etxeberria como una “victoria de liberación”, aunque también advirtió que la clasificación sigue siendo preocupante. El Albacete ha aprendido a competir y a mantener los resultados cuando se adelanta en el marcador, algo que había sido un problema recurrente. Tras el partido contra el Sabadell, Etxeberria destacó la importancia de saber competir, especialmente cuando el equipo se queda con diez jugadores.
Con siete puntos tras 12 jornadas y una permanencia que suele rondar los 50, al Albacete le quedan unos 43 puntos por sumar en los próximos 30 partidos, lo que equivale a casi un punto y medio por encuentro. Este es precisamente el ritmo que ha mantenido Etxeberria desde su llegada.
Un reto mayúsculo para Etxeberria
A pesar de su experiencia acumulada en 152 partidos en Segunda división, el reto que enfrenta Etxeberria es considerable. Su primer encargo de rescate fue en Tenerife, donde logró revertir una situación complicada. En sus últimas experiencias, aunque no todas han sido exitosas, ha demostrado capacidad para mantener equipos en la categoría.
El Albacete es probablemente el desafío más exigente de su carrera hasta ahora. En solo cuatro partidos ha logrado cambiar la dinámica del equipo; sin embargo, lo complicado comienza ahora: asegurar que este Albacete que ha ‘aprendido’ a competir mantenga ese nivel hasta la última jornada.

